domingo, 22 de octubre de 2017

“Pan y Circo” detrás de la independencia catalana




Estamos viviendo unos meses muy convulsos y agitados debido al desafío del gobierno catalán de llevar a Cataluña y al resto de España a una situación caótica y más que comprometida ya que se está produciendo una brecha muy grande en la sociedad con una vuelta a la normalidad cada vez más complicada porque tanto en Madrid como en Cataluña no hay una disposición firme de querer avanzar y llegar a acuerdos que sean reales de la salvaguarda de la convivencia. Al contrario, se está llevando todo a una exageración premeditada que lo único que está generando es una alarma social innecesaria.
No se nos debe olvidar a nadie que en un estado de derecho y democrático los partidos políticos pueden pensar lo que quieran pero ese pensamiento se puede poner en práctica siempre y cuando existan los apoyos necesarios y los mimbres de esas ideas estén dentro de lo que marca la carta magna. Es obvio, que aquí el gobierno catalán quiere imponer la independencia del estado español sin respetar la ley e intentando imponer algo que ellos saben que ahora mismo no tienen ni el apoyo de la sociedad española ni el amparo de la ley. Pero bien, ellos han dado la vuelta a la tortilla y van de víctimas, tachan de franquistas y dictadores a los que no piensan como ellos cuando son ellos los que intentan imponer su verdad sin tener en cuenta el marco legal y de convivencia de una sociedad democrática como la nuestra. La evidencia de que no se están haciendo las cosas bien son muchas ya que intentar sacar urnas cuando no tienes el amparo de la ley y pones a la gente en contra de las fuerzas de seguridad que sin duda alguna son una de las principales víctimas de este lío creo que no es lo lógico. Intentar poner a la gente en contra de la policía y guardia civil diciendo que son represores como sucedía con Franco es mentir de una manera malvada. Lo primero en una dictadura no se votaba a los que el pueblo quería que nos gobernaran y que yo sepa el gobierno catalán ha nacido de las urnas y no del capricho de un  dictador lo cual hace que este panorama sea incomprensible ya que gobernantes elegidos por el pueblo catalán están intentando secuestrar la democracia para imponer a pesar de no tener el apoyo mayoritario una independencia que más bien es el capricho de gente que no cree en el sistema democrático. Se está intentado confundir a la gente con el que si no me dejan hacer lo que me da la gana estoy en un sistema autoritario y no es así puesto que en democracia es que puedes defender tus ideales sin ser arrestado pero claro esos ideales si tratas de imponerlos teniendo a la inmensa mayoría en contra es que como mínimo te estas saltando alguna ley.
Ahora se está discutiendo que poner en práctica el artículo 155 por el cual el gobierno central controlará la autonomía catalana es algo que atenta la democracia. Pero claro a mí que me digan qué hacer cuando se pide diálogo y las dos partes implicadas ponen trabas para no dialogar. Creo que se está buscando un callejón sin salida para algunos ir de víctimas y otros ir de salvadores con vistas a unas futuras elecciones y sacar votos para luego llevar al país a una situación aún más caótica que la de hoy.
Creo firmemente que está en nuestras manos en no votar a gente que se niega a hablar, a llegar a acuerdos, a ser empáticos con los problemas que ocurren alrededor, etc. Estos gobernantes que tenemos ya no sólo no se conforman en frustrar a la sociedad sino también en crear bandos cuando esto se había superado hace muchos años. Creo que nos merecemos todos algo mejor y no nos dejemos engañar porque es evidente que el propósito de todo esto es crear una cortina de humo para tapar delitos como la corrupción. Particularmente no tengo en contra na de los catalanes tanto independentistas como no independentistas porque creo que se puede avanzar el camino juntos ayudándonos y no creyendo que somos enemigos a pesar de ser compatriotas. Nuestra historia está llena de estos enfrentamientos y nunca acabaron bien y parece que se nos olvida.
Y por cierto con todo este revuelo alguien se acuerda de casos de corrupción como los de Pujol, Gürtel, etc. A ver si lo que buscan estos que se consideran tan demócratas es que lo olvidemos. Ya lo inventaron los romanos “Panem et Circenses”. La historia es cíclica para lo bueno y lo malo. Pensémoslo.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Jóvenes violentos



Es bastante preocupante la oleada de peleas entre jóvenes (muchos de ellos menores de edad) que sin mediar palabra se tiran al por el primero que pillan, sin miramiento alguno golpean una y otra vez sin ningún motivo y sin percatarse de que los golpes que están dando pueden ser letales en algunos casos ya que según las últimas noticias ha habido alguna muerte producida por este tipo de actitudes. Estos “valientes” van en manada y atacan normalmente a otro joven que está sólo y lo único que puede hacer es en ver cómo puede evitar algún golpe y que a estos descerebrados les dé por irse y dejarle en paz.
Detrás de todos estos comportamientos violentos por parte de gente joven hay una falta de valores y de empatía que nos tiene que hacer reflexionar. Cada vez más los niños ven por parte de los adultos actos violentos gratuitos como insultos, voces, golpes y lo ven como algo normal. Por ejemplo, no puede ocurrir que falsos dioses como Ronaldo empuje a un árbitro y la discusión sea de que le han caído muchos partidos en vez de haber arremetido contra este jugador por haber agredido a la máxima autoridad del campo de fútbol que es el árbitro. O ¿Qué ocurre? ¿Que por equivocarnos nos merecemos un insulto o una bofetada? Claro esto los niños lo ven e imitan y creen que pueden salirse con la suya sí o sí pero sin pararse a pensar antes de hablar y buscar con la reflexión la solución a un problema que es los diferencia de los animales.
Estos niños si no han recibido las pistas adecuadas para saber reflexionar y ver que no siempre se tiene la razón e intentar buscar otros puntos de vista o debatir de manera civilizada tus argumentos, provocará en un futuro jóvenes que ven divertido el pegar a una persona hasta que a veces por desgracia esta víctima ya no se levantara nunca más y lo peor de todos es que luego muestran su arrepentimiento al juez pero la vida de ese otro joven y el dolor causado a su familia nunca va a ser repuesto.
Tenemos que ser  muy exigentes con nosotros mismos en qué decimos, cómo lo decimos para luego ser exigentes con todos aquellos que alientan la violencia que muchas veces están en los medios de comunicación, líderes políticos, sindicatos u otros organismos.
Si queremos la paz primero tenemos que creernos lo que significa esta palabra y ponerlo en práctica porque si no estaremos dando el peor ejemplo a los más pequeños que como siempre imitarán lo bueno y lo malo.
Otro ejemplo, es el que podemos ver estos días en el que algunos antisistema está molestando a los turistas de bien que vienen a conocer nuestro país y dan buena imagen. Pero todavía no he visto manifestaciones multitudinarias para que no vengan sinvergüenzas a nuestro país a destrozar todo lo que pillan como por ejemplo en Mallorca.
Para terminar, estamos generando con todo esto que una parte cada vez más grande de jóvenes revindiquen con violencia el tener todos los derechos posibles pero con la ley del mínimo esfuerzo, es decir, que todo sea gratis pero sin pagar impuestos, y si no me lo dan pues te “parto la cara”. Pensemos en ello.

lunes, 26 de junio de 2017

Egocentrismo



En multitud de ocasiones nos vemos enredados en quejas hacia el otro como excusa de tapar nuestra inoperancia e incapacidad para resolver los problemas que nos van llegando. En la vida nos podemos encontrar con gente que sólo se mira su ombligo y no da su brazo a torcer por nada en el mundo pero por otro lado, podemos ser nosotros los que nos cerramos en banda a solucionar el problema y nos creemos poseer la verdad absoluta. En último término, es que haya dos choques de trenes que piensan que sólo ellos pueden dar la verdadera solución pero lo que realmente se genera es un vacío de contenido que desemboca en la destrucción del puente que nos lleva a avanzar hacia la mejora del ámbito en el que estamos implicados.
Todo esto nos debe hacer pensar en que somos importantes para llegar a acuerdos pero sin olvidarnos que no estamos solos sino que hay más opiniones y que si dejamos nuestro egocentrismo en casa quizá se avance y se construyan o puentes que nos lleven lo bastante lejos como para tener la sensación de que no solo hemos aprendido cosas nuevas sino que también hemos formado parte de la solución al problema.
Además las personas egocéntricas tienen algo en común que es que se esconden detrás de ese egocentrismo para ocultar su impotencia e incapacidad de solucionar un problema lo cual hace que se convierta en una gesta imposible el avanzar y así seguir viviendo del cuento de que “los demás tienen la culpa y yo aquí soy el bueno”.
A lo que quiero llegar es que tenemos que abandonar cualquier atisbo de admiración de nosotros mismos para pasar a una escucha activa del otro. Eso sí, teniendo nuestras ideas claras e intentar convencer al otro y yo dejarme convencer en algunas cosas para llegar a acuerdos que al fin al cabo van en beneficio de todos. Para ello, tenemos que desarrollar una apertura de miras y de empatía hacia los demás que nos hará olvidar ese yo indecente que lo único que hace es hundir un poco más a los que verdaderamente debería recaer la solución.
Esta situación degenera cuando gente egocéntrica lidera ámbitos como la educación, sanidad, justicia, política lo cual hace que la situación no solo no mejore sino que se paralice y vaya empeorando.

viernes, 16 de junio de 2017

Verdugos convertidos en víctimas



Siento pena al ver cómo nuestro criterio a la hora de valorar y recriminar ciertas actitudes cambian dependiendo quién las haga. No podemos ponernos una venda en los ojos y convertir en víctimas a los verdugos y a los verdugos en víctimas. Es obvio, que el que no paga impuestos en nuestro país y hace todos los esfuerzos posibles por desviar sus capitales a lugares en los cuales no se pagan impuestos, es un sinvergüenza y un delincuente y no importa lo famoso o lo importante que sea en el mundo en el que se mueve. Por desgracia, estamos viendo en los últimos años un gran número de corruptos que se han apropiado del dinero de todos y lo han usado para beneficio propio, normalmente personajes metidos en política directamente o bien que conocían a algún político que les daba manga ancha para robar.
En todos estos casos no nos debería temblar la voz a la hora de denunciarlo y mostrar nuestra crispación en las calles para que vean que no somos tontos y que no hay derecho que unos pocos se hayan quedado con el dinero que otros muchos hemos dado para que se utilice en distintos ámbitos como pueden ser la sanidad y la educación.
El problema viene cuando los que no pagan impuestos son celebridades del mundo del deporte concretamente del fútbol ya que de repente nuestro criterio cambia y salimos en defensa de estos presuntos ladrones que lo que hacen es llevarse el dinero a paraísos fiscales para no dejarlo en el país en el cual están desempeñando su trabajo. No sólo los defendemos a capa y espada sino que nos manifestamos en contra de los jueces que llevan estos casos y a estos presuntos delincuentes les convertimos en víctimas de un sistema que va en contra de ellos. Lo hacemos de una manera tan exagerada que parece el mundo al revés, parece que la culpa la tienen los que tienen que cerrar un comedor escolar, un colegio, o reducir plantilla en un hospital por falta de recursos, por cierto recursos que se los han llevado estos canallas que luego besan el escudo de su equipo como si les importara mucho su afición.
Creo que debemos reflexionar y el que es un sinvergüenza lo es venga de donde venga. El que hace este tipo de delitos le importa un bledo la gente, lo único que le importa es hacerse un poco más rico pero en este caso no es gracias a su trabajo sino a las ventajas que tienen de llevarse el dinero tan lejos como está el sentido común de los que nos ponemos a llorar cuando a estos canallas le sientan en el banquillo de los tribunales.

lunes, 24 de abril de 2017

Dinero público

La función del dinero público es cubrir las necesidades que la sociedad necesita. Es obvio, que la mayor parte de éste va destinado a los puntales básicos de una sociedad que son Sanidad, Educación, pensiones y Servicios Sociales. Otra parte del dinero va destinados a otras partidas que sirven para mejorar ciertos servicios que van destinados a la ciudadanía.
La función de los gobiernos tanto nacionales, como autonómicos o municipales es administrar buen ese dinero para que llegue a los ciudadanos de distinta forma y manera para hacernos la vida más fácil y para que todo el mundo tenga derecho  a tener cubiertas sus necesidades básicas para vivir (sanidad, educación, vivienda…). De hecho, cuando votamos, damos toda nuestra confianza a los gobernantes para que hagan un buen uso de ese dinero. Es más, pagamos escrupulosamente los impuestos porque creemos que sirven para mantener un estado de bienestar y diferencial con aquellos gobiernos autoritarios que no respetan esta premisa.
El problema viene cuando después de haber dado esa confianza a los gobernantes algunos se apropian de ese dinero público y piensan que parte de él o todo es suyo y lo utilizan para beneficio propio y salen a la opinión pública diciendo que a partir de ahora, por ejemplo, los jubilados van a tener que pagar parte de las recetas médicas puesto que con los impuestos actuales es imposible cubrir la totalidad de ellas. O por ejemplo, se cierran aulas porque según se nos dice no hay dinero para mantener dichas aulas mientras ellos están saqueando las arcas públicas por la puerta de atrás.
Claro que todo esto sería menos doloroso si el motivo de los recortes fuera por unos malos gobernantes, pero la realidad es que algunos han utilizado el poder para desviar dinero público para beneficio propio dejando tocadas las arcas públicas cuyo fin es abastecer las necesidades que comento arriba.
Esta situación en la que estamos es más que bochornosa, ya que estamos siendo testigos del robo del dinero que todos aportamos para que unos pocos se lo queden en vez de utilizarlo para a lo que deberían utilizar.
La segunda parte de todo este embrollo está en el silencio de los que deberían dar explicaciones de compañeros suyos que han hecho estas tropelías y se conforman con decir que yo no sabía nada. Es inviable en un estado democrático el mantener a estos indeseables que utilizan el poder para endiosarse y creerse con el derecho de enriquecerse ellos y los suyos con tal descaro que insulta a la gente que sí somos demócratas y creemos que un estado democrático tienen que hacer una sociedad mejor gastándose la inmensa mayoría de los impuestos en formar a los jóvenes lo mejor posible o mejorar los servicios sanitarios o hacer una subida seria de las pensiones y buscar la forma de garantizarlas a los futuros pensionistas.
Pero claro, lo más lamentable de todo esto, no es sólo los ladrones que han hecho esto sino los que callan y otros que han permitido que la corrupción siga gobernando este país.

En definitiva, el que calla otorga.

domingo, 5 de marzo de 2017

Empatía



Nos están acostumbrando poco a poco en que lo importante es competir y ganar a toda costa sin importarnos nada cómo queda el que tenemos enfrente. Se nos está bombardeando constantemente en que lo importante es ganar e imponer nuestro criterio muchas veces sin una base sólida, o bien, con una falta de información que nos hace ponernos por encima del otro sin ver el otro lado del planteamiento.
Además estamos cayendo en la opinión de que una persona con una capacidad intelectual alta es la que tiene que primar en  nuestra sociedad olvidando por completo la sensibilidad de cómo aplicar nuestros conocimientos. Nos estamos enfrascando en una pelea liderada sólo por creer que tenemos la verdad absoluta perdiéndonos la pasión por conocer otros lados de la verdad que abrirían nuestra sensibilidad hacia lo que aparentemente es opuesto.
No están enterrando nuestra inteligencia emocional con la que podríamos abrir la misma puerta con distintas llaves pero todas ellas igual de válidas para poder entrar en el conocimiento diverso y no único. Empezamos a separarnos del mundo de la sensibilidad en el momento que mostramos nuestro punto de vista sin tener en cuenta otros.
Esto se ve cada vez más en el mundo en el que vivimos cuando no sólo no nos conformamos con huir de una realidad sino que también soltamos insultos por nuestra boca e intentamos que nuestras palabras calen en otros para que aíslen a los más débiles. Está presente el mensaje barato carente de mensaje (valga la redundancia) con el fin de que nos sigan personajes tristes y amargados como nosotros. Es obvio, que la gente que está a disgusto de su vida intenta llenar de amargura nuestros corazones ya que la pasión de estas personas es amargarnos y que a su vez nosotros hagamos la vida imposible a otros.
Si no queremos que el mundo se convierta en unos que persiguen a otros porque piensan de manera diferente, tendremos que ser educados desde que nacemos en la empatía, es decir, ser personas inteligentes emocionalmente y que apliquemos nuestros conocimientos para pensar en el otro y meternos en su piel para evitar generar víctimas que no son ni más ni menos que nosotros. Tenemos que empezar a concienciarnos de que aunque el de enfrente sea distinto a mí no es negativo sino que tienen puntos de vista distintos a los míos y empezar un diálogo no para decir que tengo razón sino para ver que podernos reírnos juntos de muchas cosas que tenemos en común.
Tenemos que llenarnos de coraje para sacar lo mejor de nosotros mismos para entender al otro y no ocultarnos detrás de consignas y mensajes que agreden la diversidad de opinión y de elección de un estilo de vida.
Pero en fin parece que vivimos en el mundo del revés se persigue a los débiles y se permite que seres carentes de emociones impongan su criterio y nos inoculen la amargura de sus vidas.